A través de la Medicina Gráfica, pacientes y profesionales de la salud utilizan cómics e ilustraciones para narrar sus experiencias con enfermedades o duelos y comunicar. A través del lenguaje visual se pueden plasmar emociones difíciles, romper tabúes y tener un impacto comunicador mayor sobre la salud mental y física. Este texto destaca cómo esta disciplina ha pasado de ser una expresión catártica personal a un campo aplicado en congresos, publicaciones, la formación académica o la asistencia sanitaria.


