Según el artículo «El arte de «no hacer»» escrito por Rosa María Añel Rodríguez, la medicina contemporánea se enfrenta a una paradoja difícil de ignorar: mientras la evidencia sobre los riesgos de la sobreutilización de las intervenciones sanitarias es cada vez más sólida, la formación de los profesionales sanitarios continúa centrada en enseñar a «hacer». Saber cuándo es mejor no intervenir sigue siendo un aprendizaje implícito, tardío y dependiente de la experiencia individual.
Este artículo propone que el «no hacer» es una competencia clínica avanzada que debe ser enseñada de forma deliberada. En esta primera parte se analizan las razones por las que la formación médica no ha incorporado todavía este enfoque, explorando la influencia del modelo biomédico, del currículo oculto y de los modelos de aprendizaje que configuran la práctica profesional desde las primeras etapas formativas.
Se propone un marco de intervención orientado a transformar esta realidad, compuesto por 4 niveles interdependientes y los fundamentos educativos que los sustentan. Se exponen ahora los 2 primeros niveles de intervención: la cultura institucional y el currículo formal (enlace). Los otros 2 niveles, la práctica clínica y la evaluación del desempeño, se desarrollarán en la segunda parte de este trabajo (enlace)
